Copper Mountain ha dejado claro, desde muy pronto en la temporada, que el gigante femenino no tiene todavía una dueña establecida. El sábado, Alice Robinson no solo ganó: impuso su ley. Dos mejores tiempos, ninguna concesión en los apoyos y una manera de leer el muro final que dejó al resto del pelotón a contrapié. Más que un triunfo de inicio de curso, fue una declaración de intenciones.
La primera manga ya había marcado diferencias: la neozelandesa fue más directa, más estable y más contundente en cada transición. La segunda confirmó que su esquí ha ganado algo que antes le faltaba: control. Robinson sigue siendo explosiva, pero ahora sabe gestionar un gigante entero sin perder claridad de línea. Copper Mountain la coloca de nuevo en el centro del mapa.
1:58.91, mejor tiempo en las dos mangas, sin apenas margen para el error. Robinson no se limitó a rematar la carrera: la dirigió de principio a fin.
El gigante femenino no tiene todavía una nueva reina indiscutible, pero ya sabe quién ha abierto el debate este invierno.
Un podio que rompe inercias
Por detrás, el podio también cuenta una historia distinta. Julia Scheib firmó una segunda manga madura, limpia, con la paciencia justa donde la pista invitaba a precipitarse. Su progresión en el último año se traduce ahora en resultados: Austria encuentra, por fin, una giganteista capaz de mirar hacia el podio con cierta regularidad.
Thea Louise Stjernesund completó el trío con una remontada sólida, apoyada en un esquí muy claro en la parte más empinada. Lleva tiempo sumando puestos de top 10; Copper la empuja un escalón más arriba, hacia el grupo de las aspirantes fijas a los cajones.
Suiza progresa, Ljutic se expande, Colturi y Shiffrin sienten la presión
Para Suiza, el quinto puesto de Camille Rast es una excelente señal: ganó cinco posiciones gracias a una segunda manga disciplinada, sin grandes gestos pero con mucha eficacia. En una temporada sin Gut-Behrami en la lucha por el globo de gigante, ese tipo de solidez cuenta.
1. Alice Robinson (NZL) — 1:58.91
2. Julia Scheib (AUT) — +0.96
3. Thea Louise Stjernesund (NOR) — +1.08
4. Sara Hector (SWE) — +1.17
5. Camille Rast (SUI) — +1.41
Zrinka Ljutic, séptima, sigue ampliando su perfil. Nacida para el eslalon, está convirtiendo el gigante en un terreno cada vez más natural. Su segunda manga, agresiva pero controlada, la consolida como amenaza doble en ambas disciplinas técnicas.
La tarde fue más áspera para Lara Colturi y Mikaela Shiffrin. Colturi perdió algo de fluidez respecto a la primera manga y se alejó de la pelea por el podio. Shiffrin, por su parte, sigue sin encontrar en gigante la facilidad que mantiene en eslalon. No es un problema estructural para ninguna de las dos, pero sí un recordatorio: el nivel medio del gigante ha subido y deja poco margen para los días “normales”.
Emergencia: Scheib y Stjernesund se instalan en el grupo de candidatas al podio.
Estabilidad: Rast ofrece la regularidad que Suiza necesitaba.
Presión: Colturi y Shiffrin se ven obligadas a reaccionar en las próximas citas.
Evolución: Ljutic ya no puede definirse solo como eslalonista.
Un gigante más abierto de lo previsto
La ausencia de Lara Gut-Behrami y Federica Brignone en la carrera por los globos dejaba un espacio evidente. Copper lo ensancha. Tres países distintos en el podio, varios estilos de esquí representados y un pelotón compacto justo detrás: el gigante femenino 2025/26 corre serio riesgo de convertirse en la disciplina más imprevisible del calendario técnico.
No bastará con ganar de vez en cuando. Habrá que resistir las jornadas difíciles y mantenerse en la zona alta con cierta obstinación.
Lo que viene: un eslalon que ya no es asunto de dos
El domingo será el turno del eslalon, con una tensión diferente a la de hace un año. Mikaela Shiffrin sigue siendo la referencia natural, pero ya no compite con la misma ventaja. Lara Colturi avanza con la confianza de quien sabe que puede ganar, pero necesita enlazar resultados. Zrinka Ljutic, mientras tanto, construye un esquí ofensivo que parece crecer en cada carrera.
Copper no repartirá solo puntos. También puede fijar las primeras líneas maestras de un invierno olímpico en el que nada, por ahora, está blindado.